Pit stop en Miami: Reencuentro con Patrick Nolan.

El primer trayecto hacia India cubrió el recorrido de Valencia, Venezuela a Miami, en donde me quedé por dos semanas y donde tuve el placer de reencontrarme con mi maestro, ex profesor de Miami Life Center, fundador y actual director y maestro de Ashtanga Yoga Phulla en la ciudad de Miami Springs: Patrick Nolan (KPJAYI Authorized Level II). Patrick, que no había visto mi práctica en más de un año, me recibió con el corazón enorme que lo caracteriza cuando le envié un mensaje de texto emocionada por ir a visitarlo, pero advirtiéndole que iba con una lesión importante que iba desde mi pierna hasta la lumbar, la cual sufrí durante un ajuste en Kurmasana que me hicieron en mi escuela en Valencia. “Do what you can” (haz lo que puedas) – me dijo. Su grandeza como maestro que entiende y respeta el método y sobre todo el proceso individual del estudiante nunca la he puesto en duda. La energía de Patrick es hermosa y desde que lo conozco me llena de calma con su presencia, fue con él que entendí por primera vez de lo que se trataba realmente practicar estilo Mysore.

Con muchísimo dolor practiqué con modificaciones y limitaciones y me permití continuar siendo lo que siempre seré: principiante. Nada sucede por casualidad, Patrick era una de las personas que tenía que ver antes de irme; tenerlo cerca me hizo trabajar a un nivel físico y emocional que me preparaba para todo lo que me esperaba. Él, uno de mis primeros maestros, fue un factor importante de crecimiento inmediato y, con frases y consejos puntuales, mi práctica y mis días tomaron otros matices y comencé a vibrar en una frecuencia distinta, anotando en mi celular todo lo que él me hacía ver para no perderlo cuando mi memoria me falla.

Algo que le dio un giro rotundo a mi práctica fue entender que todo lo que nos dice un maestro y todo lo que decimos cuando estamos en esa posición, no está necesariamente y/o únicamente relacionado a la postura o lo que hacemos sobre el mat. Las palabras y los ajustes recibidos son una bendición que siempre nos sirven de reflexión y herramienta en nuestra vida diaria.

Patrick se caracteriza por ser un tipo muy real y honesto en sus observaciones y metodología de enseñanza y aprendizaje; un ser humano con una vocación tan grande como su nobleza y tan desinteresada como la intención de aquellos que son generadores de cambio en los corazones que tocan. La relación con sus estudiantes es un espacio abierto de amistad, amor, paciencia y compasión sin dejar de impulsarnos a nuestro progreso constante. Él es uno de mis ejemplos más contundentes ahora que empecé a enseñar lo que sé sobre el método, una de mis más importantes inspiraciones para transmitir lo que he aprendido a mis alumnos y compañeros de práctica.

“I’m gonna toughen you up (te voy a endurecer)” – me dijo cuando le pregunté “Por qué me pegas?” después de darme un pequeño empujón al salir de clases. Ahí entendí que muchos procesos propios me habían suavizado y hecho entrar en un letargo que no me paralizaba pero que hacía evidente mi vulnerabilidad ante las circunstancias y  terceros, y todo en exceso puede ser un detrimento. No sé qué veía él en mi, pero hizo que yo lo viera. Cuando me decía frases como “You gotta keep up, dude”, “You can’t win if you don’t risk to lose anything”, “Don’t sell yourself short” y “Sube sube hasta las nubes” en su español agringado que amo mientras estaba en Sirsasana, me hizo acoger de nuevo una visión optimista con respecto a absolutamente todo lo que comprendía mi presente. “Oh, stiffy” me llamó una vez cuando vio el primer surya namaskar del día, y me recordó que Guruji dice que el cuerpo no es rígido, la mente lo es. Aunque muchas otras frases e interacciones las guardo para mí, todo lo que me dijo Patrick fue game changer y estoy segura de que él no tiene la menor idea de lo que representa en mi vida. Podría decir que mi primer viaje a India no hubiese sido lo mismo si no hubiera hecho este pit stop y si no me hubiese sentado con él afuera de su shala a escuchar sus últimas palabras un día antes de mi vuelo a Mysore.

Si estás leyendo esto, eres practicante de Ashtanga Yoga o deseas iniciar y te encuentras en Miami, te recomiendo a Patrick con lo ojos cerrados si estás dispuesto a un trabajo crudo y real desde tus raíces. Y sino, pues también lo recomiendo porque es un tipo súper cool y sin adornos porque el yoga no necesita adornos, y te va a caer bien.

Note to Patrick (if you ever read this):

“You’ll thank me later when you reach enlightenment” you said, as a joke. Truth is, I was thankful then and I am thankful now for the subtle yet enormous impact you’ve had in my practice and in my life;  I respect you, value and carry your teachings wherever I go . You rock, dude. Thank you for showing me what I could not see, for making me stronger. I’ll be back, always.

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